Me llamo Marcell Johnson, y soy el actual pasante de Servicios para Niños y Familias en Family Futures. Y lo que es más importante, soy el padre de una hermosa hija. A continuación hay algo que escribí para mi hija, para expresar lo mucho que la quiero y lo que siento al tener que estar lejos de ella cuando voy a trabajar cada día. Espero que les sirva a aquellos que también son trabajadores de su familia, ya sean padres, madres o cualquier otra figura parental valiosa en la vida de un niño.
Todos los días me despierto y salgo de casa para ir a trabajar deseando poder tener unos minutos más para ver tu cabeza descansando. Unos minutos más para abrazarte y verte sonreír más. Estás creciendo muy rápido, y papá lo ve cada día. Es casi como si pestañeara y siguieras cambiando ante mis ojos. Un día era tu pelo el que entraba, y al día siguiente empezabas a decir palabras. La verdad es que tengo miedo de que un día no seas la pequeña que quiero y conozco. La verdad no contada es que intento estar lo más presente posible en cada momento de tu vida. Me pierdo algunos de sus logros por estar ocupado y algunos días el mundo me golpea y me abruma. Pero entonces veo tu cara y me olvido de todos mis problemas y me alegro de verdad de verte y de todo lo que estás haciendo. Eres la mayor bendición en mi vida y podría soportar cualquier huracán o tormenta en mi camino. Tú eres la luz, y has hecho que todo valga la pena. Ser padre me abrió los ojos para ver que nada es imposible cuando tienes una razón para hacerlo.
¡A todos los padres que tienen que hacer sacrificios por sus familias – os VEMOS, sois VALORADOS, y no estáis SOLOS!
